Visita Extranjera: Parte Final

Mientras sigas en mi memoria, seguirás en mi vida permanentemente.

 

Patricia comenzó a gritar y agarrarse el vientre, Manuel la jaló hacia la tienda para protegerla. Él tomó sus manos, al mismo tiempo que ambos veían la gigante ola acercarse, no había punto en correr, ya que no había protección cercana otra que la tienda. Todos corrían, pero era obvio que no importaba cuanto corrieran, la ola iba a alcanzarlos, por lo que decidieron quedarse allí.

Patricia miró a Manuel detenida y preocupadamente; a lo ella que agarró su vientre con su mano derecha, llorando.

– ¡Mi bebé! –gritaba, respirando agitadamente y viendo la ola cada vez más cerca, tan inminente.

Manuel se estacionó en frente de la mujer y su vientre para proteger al bebé; pero ambos sabían que esto no haría demasiado, la ola llegaría al vientre tarde o temprano. Las miradas de resignación se hacían cada vez más aguda.

El agua se acercaban veloz y bruscamente, tomando a cualquier cosa o persona que estuvieran en su camino. En ese instante, Patricia pudo literalmente observar las olas entrando por la ventana.

– Toma un fuerte respiro. –dijo Manuel. Ella asentó con la cabeza. Ambos lo hicieron y en ese momento él le besó.

Inmediatamente, las aguas golpearon sus cuerpos violentamente, empujando a la pareja en contra de la pared de la tienda; sin embargo, sus manos y bocas seguian juntas, flotando, nadando, dandose desesperadamente respiración boca a boca mediante un beso. La corriente finalmente derrumbó la tienda, obligándolos a separarse abruptamente y los jalaba, los llevaba con ella, los ahogaba lentamente.

Junto con ellos, nadaban personas, palmeras, bicicletas, zapatos y otras cosas que la corriente se había llevado. Patricia y Manuel ya no estaban juntos, ella se encontraba intentando agarrar alguna cosa que previniera la corriente de llevársela y eventualmente, encontró una rama de arbol, la cual estaba casi desprendiendose, aún así, se aferró a ésta. Manuel estaba siendo golpeado de cosa en cosa. Él simplemente no tenía mucha suerte, no había nada con lo que se pudiera agarrar.

Finalmente, la gran ola lo tiró en contra de unas rocas, en las cuales, golpeó su cabeza. Por otro lado, algún objeto pasó y golpeó el vientre de Patricia fuertemente y ésta comenzó a sentir un gran dolor que no podía aguantar. A medida de que las aguas bajaron su nivel, ella, llorando en dolor, buscaba desesperadamente a Manuel. Corría y corría, mientras que se escuchaban los helipcopteros de ambulancia acercarse. Viendo a su alrededor, encontró a Manuel. Se dio cuenta de que éste estaba inconciente, tirado en contra de una de las piedras más grandes del lugar. Ella se arrepentió de haber venido a Cartagena, de haber regresado. “Si aun estuviese en bogota, seguramente nada de esto estaría ocurriendo; seguramente mi bebé estaría a salvo.” –ella pensó.

Patricia miraba muchas personas corriendo en ayuda de las victimas de ésta gran ola, entre las que se encontraban ellos. Llegó a Manuel y entró en pánico.

– ¡Manuel! ¡Manuel! – ella gritó desesperadamente, al mismo tiempo con su mano dando masajes en su doloroso vientre, temiendo lo peor para ambos seres. Su amor y su hijo. Ella seguía insistiendo, pero Manuel no respondia, él ni siquiera se movía.

– ¡Manuel! ¡Por favor! ¡No me hagas esto! Despierta… Tengo mucho dolor, creo que algo le esta ocurriendo nuestro hijo – Patricia lloraba demasiado, recordando su primer beso con Manuel, la forma en que se amaban, la manera en que convenció a Marco de casarse con ella, sus aventuras, todo. Por primera vez, Patricia se arrepintió de haberlo dejado inicialmente, de haberse casado, de haber hecho todas esas estupideces que no al fin y al cabo no habían cambiado nada. Por otro lado se alegró de que el joven había hecho esa visita extranjera que movió su vida, que le brindó la oportunidad de perdonarlo y ser perdonada.Todo ésto pasó por su mente velozmente, punzantemente, dolorosamente, torturantemente.

–¡Manueeeel! ¡Por favor! ¡Manueeeeel! –Ella lo sacudió, le dio respiración boca a boca, apretaba su pecho una y otra vez; pero nada funcionaba.

En ese momento, ella, la cual estaba mucho más débil, hizo un esfuerzo y se movió para tomar la cabeza de Manuel en sus manos y se dio cuenta de que mucha sangre brotaba de ésta. Todas las esperanzas murieron con esa sangre derramada. Murieron con la posible muerte de Manuel. Ella pegó un grito de angustia – ¡Manueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel!

Un paramédico corrió hacia el par y observando la sangre proveniente de la cabeza de Manuel, fueron inmediatamente a tomarle el pulso para saber si aun vivia.

Afortunadamente, Manuel aun estaba vivo, por lo que lo montaron en una camilla y le pusieron un protector para su cuello, oxigeno y otras cosas. Despues de tener a Manuel listo, los siguientes paramedicos se enfocaron en Patricia, la cual estaba en shock, sin hablar y sin mover su mirada.

– Srta, debido a la cantidad de víctimas, solo estamos ayudando a aquellos que están pasando por una urgencia. ¿Está bien?

– ¡No! Creo que algo le está ocurriendo a mi bebé. – dijo ella, con lagrimas por sus ojos y cayendo inconcientemente, a lo que ellos notaron que estaba embarazada.

Y así iban los dos amantes. Ambos inconcientes. Uno a punto de morir, otro a punto de perder una vida. Ambos soñaban dentro de ese trance. Soñaban con el otro.

Horas más tarde, Patricia despertó en el hospital. Observó el techo y su alrededor. “Hospital” – pensó. Luego puso la mano en su viente y lo recordó todo. Ella comenzó a llamar desesperadamente a la enfermera.

–¡¿Mi bebé?! –preguntó – ¿Cómo está mi bebé?

– El bebé está bien, es un fuerte niño el que llevas ahí– respondió la enfermera rápidamente para calmarla, a su vez  jalando la maquina para tomar la presión y sonriendo. Inmediatamente, recordó a Manuel. –¡Manueeeeeeel! ¿Dónde está Manuel?

La enfermera le miró tristemente por alrededor de tres segundos. Patricia esperaba ansiosamente su respuesta.

–Lo siento mucho señorita, su amigo aun no ha despertado.

– ¿Cómo así? Pero, ¿él está bien? – preguntó Patricia.

– Si, creemos que él estará bien. Aunque tuvo una herida fuerte proveniente del cuello, su cerebro no sufrió heridas graves.

Patricia se sentió totalmente aliviada, soltó un gran suspiro y cerró los ojos para meditar en su buena suerte.

Pasaron las horas y Manuel aun no despertaba. Ella, sentada a su lado, comenzaba a preocuparse. Al día siguiente ella seguía allí, tomada de la mano de su amor, rogandole a los cielos que lo trajera de vuelta. Finalmente, en la noche, él despertó.

– Hola. –le dijó ella, sonrientemente.

– Hola. – Respondió Manuel.

– ¿Cómo te sientes?

– He estado mejor –respondió él, riendose un poco. Inmediatamente, recordó algo negativo y su expresión cambió. – ¡El bebé! ¿Como está nuestro bebé?

– Nuestro bebé está bien – respondió Patricia, sonrientemente. – Manuel… Te amo. – Agregó ella, a punto de  llorar en cualquier momento.

– Y yo a ti Patricia. Perdóname por todo lo que he hecho. Nunca fue mi intención herirte, te lo juro.

– Perdóname tú a mi por todo lo que te he hecho. Dejarte, casarme con otro, culparte. Fui una idiota.

Se besaron y abrazaron fuertemente. Casi como si fuese el fin del mundo. Eventualmente ambos salieron del hospital. Los meses pasaron y el pequeño Mañe nació, hermoso como su madre, travieso como su padre. . El proceso del divorcio de Patricia y Marco finalizó y ambos – Manuel y Patricia – se mudaron nuevamente a la finca en Bogota, junto con el bebé, el cual, sin mucho esfuerzo, llenó sus vidas de felicidad.

~FIN~

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7 Responses to Visita Extranjera: Parte Final

  1. Alex says:

    ahhhhh!! no me gustó el capítulo final :( todo lo anterior bien..

  2. claudia maria says:

    Me fascino esta novela!!!!!!!! Me encanto toda desde principio a fin! Espero con muchas ancias la siguiente entrega… :)

  3. Leslie Andrea says:

    Estuvo bien el final y la trama. :)

  4. Aura says:

    No me gusto ni el penultimo ni el ultim capitulo, parecio una novela de telerisa (televisa méxico)… iba bien pero me decepciono.

  5. lida says:

    No me gusto para nada, me la termine porque suelo hacerlo con todo lo que comienzo, pero es el culebrón más malo que he leido.

  6. DonJasso says:

    No me agradó el final, me da la impresión de que ya tenías flojera de terminar la historia y simplemente haz inventado un final fantasioso y barato.

    En general disfruté de la historia.

    Saludos.

    • Betshy Sanchez says:

      Gracias por leerla. Entiendo que a no todos les gustó. Así siempre pasa. Espero que la próxima sea de su agrado. ¡besos!

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